Alexander McQueen presentó ayer su nueva colección primavera verano 2013 en el marco de la Paris Fashion Week. Los panales de abejas se apoderan de prendas que traen de vuelta la silueta más emblemática de la firma.
Sarah Burton, directora creativa de la firma que ha sabido continuar de manera exquisita el legado de uno de los diseñadores contemporáneos con mayor proyección, se deja extasiar por la apicultura para producir su nueva colección estival. Así, el dibujo de los panales de abeja queda plasmado en chaquetas, faldas lápiz, pantalones tobilleros y vestidos, tanto de cóctel como de noche. La embriaguez es absoluta, y todos los looks se componen de originales pamelas que recuerdan al sombrero protector de los colmeneros.
Alexander McQueen vuelve a apostar por la silueta que tanto éxito dio a la firma. El busto resalta, la cintura se ciñe y la cadera adquiere gran volumen. La mitad final del desfile se llena de vestidos. Cortados por debajo de la rodilla o largos hasta los pies, estos parecen salidos del Versalles de Maria Antonieta, allá por el s.XVIII. La parte superior queda ajustada por magníficos corsés que llegan a su punto más álgido cuando se construyen de carey, material también utilizado en rígidos peplums, cinturones y collares. Las faldas se componen de volantes y drapeados, y la estructura típica victoriana queda al descubierto.
Se apagan los focos, y no puedo dejar de pensar en la suerte que tuvo el diseñador fallecido Alexander McQueen al encontrar a Sarah Burton.










