¿Qué se puede hacer una mañana cualquiera en Madrid? Pues sí, salir de la oficina para asistir al estreno de una fragancia. Bueno, mejor tres.
En la sexta planta de uno de los edificios de la lujosa calle Serrano, el Grupo Puig posee unas envidiadas oficinas. Esas vistas una mañana de sol en Madrid…
Puig nos invitó a descubrir Capricho Floral, una trilogía de aromas firmada por los diseñadores Victorio & Lucchino.
Como sí estuviéramos en casa, nos atendieron así de bien. Rodeados de flores, los diseñadores no podrían vivir sin ellas, nos esperaba un cuidado desayuno, repleto de tentaciones exquisitas. Mesas campestres, zumos, pastelitos, petit croissant que incitaban al pecado, lazos de pimiento caramelizado, piruletas de foie con chocolate y unos delicados crepes de chocolate blanco.
No faltaba detalle, incluido un rincón que todos quisiéramos tener en casa. Un romántico columpio que invitaba a sentarse y recordar tiempos infantiles o a cerrar los ojos imaginando que estuviéramos en alguna campiña francesa. O mejor, paseando por la Toscana.
No puedo decir que Capricho Floral no dejó huella, sinceramente.
Con ese arte con el que se desenvuelven los diseñadores, nos contaron el porqué de este lanzamiento. Una trilogía de aromas que se dirigen a una mujer romántica, joven, vital, que tiene ganas de disfrutar y de divertirse. Porque “si hacemos caso de todo lo que nos cuentan cada día, al final acabaremos muertos“, cito textualmente.
¡Claro que sí! Porque como dice el refrán, “al mal tiempo buena cara” y en este caso buen aroma. De los tres, Locura de Azahar, Secreto de Gardenía y Tentación de Rosas, me quedo con el segundo. Quizá por lo misterioso de los secretos, quizá por ese aire vintage de las gardenías, ese aroma de antes que me envolvió. O quizá porque el claim de esa fragancia está hecho para mi: “¡Siempre soñando!”.
Que así sea.









